sábado, 7 de abril de 2012

Con la misma Pluma…



Con la misma que te escribí la carta diciendo lo mucho que te comenzaba a amar.
Aquella que fue participe de mil y un lamentos de amor hacia vos,
con la misma que escribí rimas y poemas en tu honor.
Vengo hoy con trazo errante y sollozo a escribir mi despedida…
No se distinguir si es la pluma o mis ojos que no paran de transpirar, de los nervios quizás de no saber si estoy haciendo lo que en verdad siento, o si el espíritu de la paloma de la cual partió esta pluma decidió venir a salvar mi alma para llevarla a un mejor lugar espectral.
Decidí optar por otra pluma más blanca, más pura, seguramente ésta podrá escribir mejor y lo más importante; sabrá elegir para quien debe hacerlo.
Antes de dejar de usarla.
Vengo a escribir, antes, porque después otra la historia será, otra gramática tomará.
Antes, Uuh como cuesta el antes, Tá cuesta pero debo hacerlo, cuesta como siempre costaron salir las palabras de tu boca. Las que debí siempre ser yo quien las sacaba de la misma en un intento de comprender porque seguía yo ahí. Siendo un “Don nadie” para ti.
Antes de irme y aunque nunca quisiste escucharlo en un acto de símil cariño, debo decirte que te extrañaré…



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